Después de seis meses sin subir un artículo, me siento en la obligación de tener que escribir algo. Primero, porque me he prometido que este año sería mucho más activo a la hora de consumir y escribir sobre música. Y segundo, porque no quiero que nadie piense que solo sé hablar de Pusha T y Jane Remover.
Como muchos sabréis (nadie), llevo algo más de medio año coleccionando vinilos. Desde la salida de Let God Sort Em Out y su merch (donde me pillé el diseñado por Josh Sperling) he adquirido una buena cantidad de música en este formato. Estas Navidades, Papá Noel me regaló Purple Rain de Prince & The Revolution, un clásico del rock que llevaba tiempo escuchando y al que tenía muchísimas ganas de sumar a la colección.
Siempre que escucho un trabajo de un artista busco un contexto, un porqué. Me gusta ver entrevistas, conocer un poco el roll-out y descubrir qué historias rodearon ese proyecto. Con Purple Rain no fue menos. En ese proceso encontré una curiosidad que es la que quiero contar en este artículo: cómo el lanzamiento de este álbum desencadenó la creación de la famosa pegatina de Parental Advisory.
Os explico brevemente.
Todo empieza en Estados Unidos en 1985, cuando un grupo de esposas de políticos, de ideología conservadora y conocidas como las esposas de Washington, forman el Parental Music Resource Center (PMRC). Este grupo buscaba informar y educar a los padres sobre las nuevas y “alarmantes” modas dentro de la cultura popular. Afirmaban que el rock glorificaba el consumo de drogas, el suicidio y otro tipo de actividades ilegales. Dentro de este colectivo encontramos a figuras como Susan Baker o Nancy Thurmond, y a la mujer que encabezaba todo el movimiento: Tipper Gore, esposa de Al Gore.
¿Y cuál fue el detonante de esta iniciativa? La canción Darling Nikki, perteneciente al LP antes mencionado. Tuvo que ser toda una sorpresa para Tipper Gore cuando le compró el álbum a su hija de once años y, al reproducir esta canción, escuchó cómo Prince contaba que había conocido a una chica llamada Nikki, que lo llevaba a su “castillo” y le enseñaba todos sus juguetes antes de proceder a masturbarse.
A raíz de esto, el PMRC decidió crear una lista de quince canciones a la que llamaron "The Filthy Fifteen", una recopilación de los temas más “objetables” de la época. Las catalogaron de distintas formas: X si hablaban de sexo, D/A si hablaban de drogas y alcohol, y V si eran violentas.

El PMRC comenzó entonces a presionar a las discográficas para que todo contenido musical incluyera una pegatina de advertencia, y para que las tiendas de música no mostrasen ni expusieran los álbumes que llevaran dicho sello. En agosto de 1985, varias discográficas cedieron y empezaron a utilizar una etiqueta que ponía: “Parental Guidance: Explicit Lyrics”. Esto suponía un problema real para los artistas, ya que grandes cadenas como Walmart no vendían ningún tipo de contenido musical que estuviese marcado con esta advertencia.
La situación llegó a tal punto que, en septiembre de 1985, se celebró una audiencia pública ante el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado. A ella asistieron artistas como Dee Snider (Twisted Sister), John Denver o Frank Zappa. También estuvieron presentes los esposos de las mujeres del PMRC: John Danforth como presidente del comité, Al Gore y Ernest Hollings como miembros.

Tras esta audiencia, la RIAA (Recording Industry Association of America) aceptó implantar de forma voluntaria etiquetas de advertencia en los discos con contenido explícito. Años más tarde, en 1990, esta etiqueta evolucionó y se estandarizó hasta convertirse en la icónica pegatina de “Parental Advisory: Explicit Content” que todos conocemos a día de hoy. El primer disco en llevarla de forma oficial sería Banned in the USA de 2 Live Crew.

Lo irónico de todo esto es que Purple Rain y todos los artistas implicados no solo sobrevivieron a la polémica, sino que salieron reforzados por ella. El intento de control y censura acabó dándoles aún más visibilidad, ya que los consumidores más jóvenes se interesaban todavía más por ese contenido explícito y prohibido.
Con el tiempo, la etiqueta Parental Advisory dejó de ser una advertencia para convertirse en un símbolo cultural. Incluso algunos artistas comenzaron a añadir versiones satíricas de la etiqueta, como en el álbum Use Your Illusion de Guns N’ Roses, donde puede leerse: “Este álbum contiene lenguaje que algunos oyentes podrían considerar objetable. Que se j** y compren algo de la sección New Age”.

En conclusión, la implantación de la etiqueta Parental Advisory puede considerarse un éxito tanto para los artistas como para el PMRC, aunque por motivos muy distintos. Por un lado, lejos de provocar la censura efectiva de la música, la etiqueta terminó funcionando como un elemento de promoción para los artistas. Muchos de ellos vieron incrementadas sus ventas, ya que el contenido marcado como explícito despertó aún más interés entre el público, especialmente entre los jóvenes, convirtiéndose en un símbolo de rebeldía y autenticidad.
Por otro lado, el PMRC también logró su objetivo. La censura no desapareció, sino que se transformó y se adaptó al paso del tiempo. En la actualidad, con la llegada de las plataformas de streaming, las canciones siguen siendo catalogadas como explícitas, lo que conlleva consecuencias similares a las que se buscaban inicialmente: suelen quedar fuera de playlists populares, reciben menos promoción por parte de las plataformas y, en algunos casos, no llegan a monetizarse de la misma forma que el contenido considerado “apto”.
De este modo, la etiqueta no eliminó la música explícita, pero sí instauró un sistema de control que sigue vigente hoy en día, demostrando que, aunque los formatos cambien, los mecanismos de censura continúan presentes en la industria musical.
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